Hacia la cuarta temporada Lost ya había cambiado un poco: sabíamos que al menos algunos podrían salir de la isla, la trama avanzaba de forma mucho más veloz, habían cada vez menos momentos relajados para los personajes. Además, las ansias de respuestas se hacían cada vez más angustiante al saber que a la serie terminaría en exactamente tres años. Pero cada cierto tiempo –entre tanto juego de guión con el tiempo y el espacio- los guionistas se deban en lujo de recordar la temática básica de la serie: gente perdida en una isla extraña. Y una de las cosas que no puede hacer un hombre cuando se encuentra en una isla es mirar el baseball. A menos que Los Otros se lo permitan.
El resto y el video después del salto...